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De la Espriella desata críticas tras caminar entre cadáveres: para presentar resultados de operación militar en Guaviare

Nacional
Sep 03, 2026

Nacional.  La exhibición pública de los cuerpos de presuntos integrantes de un grupo armado abatidos durante la Operación Azarías, en Miraflores, Guaviare, ha desatado controversia por la manera en que el presidente Abelardo De la Espriella presentó el resultado militar. El mandatario apareció en un video caminando entre los cadáveres, una escena que distintos sectores cuestionaron por considerar que convierte la muerte en un elemento de presunta propaganda política.

La operación, fue ejecutada el pasado 30 de agosto contra el Frente Carolina Ramírez, una estructura disidente de las antiguas FARC subordinada a alias 'Iván Mordisco', la cual dejó, según informe de la presidencia, 23 presuntos integrantes del grupo armado muertos y seis capturados. Entre los muertos se encontraba alias Tigre o Pintado, señalado como cabecilla de la estructura. También fueron incautados fusiles, ametralladoras, pistolas, explosivos y material de guerra, mientras un menor fue recuperado y quedó bajo protección del ICBF.

El presidente prometió atacar los grupos ilegales y eso es entendible, pero para muchos la forma de presentar el resultado generó la mayor polémica. En las imágenes difundidas por el propio mandatario, De la Espriella aparece caminando entre los cuerpos cubiertos, mientras exhibe el armamento incautado y reivindica la operación como “el golpe más decisivo” de la Fuerza Pública en los últimos 12 años.

"Junto al ministro de Defensa y la cúpula militar y policial, desde el Guaviare, le anuncio al país los resultados de la Operación Azarías, desarrollada en Miraflores, Guaviare: el golpe más contundente asestado por nuestra Fuerza Pública en los últimos 12 años. En esta operación fueron neutralizados 23 terroristas y capturados 6 criminales, entre ellos alias Víctor, tercer cabecilla de la estructura", precisó el mandatario.

El episodio ocurre, además, en medio de una controversia particularmente sensible por la muerte de menores en operaciones militares. Medicina Legal confirmó que tres de los diez muertos de la Operación Amón, realizada el 27 de agosto en zona rural de El Retorno, Guaviare, eran menores de edad: dos tenían 15 años y otro 16. El Ministerio de Defensa y las Fuerzas Militares sostuvieron que se trataba de integrantes de la estructura armada y defendieron la legalidad del bombardeo. https://youtu.be/jX4KTm_L6K4?si=lMVKGj0RqSWnMCwr

Aunque los tres menores corresponden a una operación diferente, su muerte hace todavía más delicado el debate sobre la manera en que el Estado comunica los resultados de sus acciones militares. Allí se ha centrado la critica contra el mandatario, una cosa es informar sobre una operación legítima contra una estructura armada y mostrar sus resultados; otra, muy distinta, es convertir los cadáveres en parte del escenario visual con el que se comunica una victoria política y militar, normalizando la guerra y la muerte.

Las críticas no tardaron en aparecer, dirigentes políticos calificaron las imágenes como una exhibición y cuestionaron el tratamiento dado a los cuerpos. El debate de fondo no consiste en si el Estado debe enfrentar a los grupos armados. Debe hacerlo, dentro de la Constitución, la ley y el Derecho Internacional Humanitario. El tema está en los límites de la comunicación del poder y en el respeto que debe mantenerse.

La autoridad de un jefe de Estado debería expresarse en la capacidad de hacer cumplir la ley, proteger a la población, conducir responsablemente a la Fuerza Pública y garantizar que incluso en la guerra se respeten los límites humanitarios. La victoria militar puede comunicarse con resultados. La muerte no necesita convertirse en escenografía del poder.



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