play_arrow

Para mi todo se volvió frío y gris, sentía que no podía más y pasaron por mi mente pensamientos suicidas

Córdoba
Nov 19, 2019

Cuando leemos y escuchamos las problemáticas de muchas personas, muy dentro de nosotros surge casi siempre la pregunta, ¿Cómo podría yo ayudar a esa persona? Después de escuchar varias historias, nace esta iniciativa la cual compartiremos a partir de la fecha por la Plataforma Digita Zoom, iniciativa que lleva como nombre HISTORIAS QUE INSPIRAN Y CAMBIAN VIDAS.

Nuestra invitada de hoy es Eliana Noble, una mujer que nos abrió las puertas de su casa y de su corazón para contarnos su historia, una historia que estuvo a punto de llevarla al suicidio y qué, gracias a Dios superado este problema se propone a ayudar a muchas personas que necesitan la ayuda que en algún momento ella pensó que no necesitaba. 

Eliana es una mujer de 40 años, casada y madre de dos hijos, es Licenciada en Humanidades y Castellano, goza de un gran carisma y una sonrisa contagiosa que estuvo a punto de apagarse para siempre.

Así lo contó ella para. “El 28 agosto del 2018, yo trabajaba independiente, iba a una Fundación a dar refuerzos, aparentemente me sentía tranquila no tenía ningún problema físico estaba saludable y de repente un día estando en mi cama descansando, me vino algo que no sabía que era, unas palpitaciones, no podía respirar, sentía que me faltaba el aire, me puse temblorosa, llamé a mi esposo y corrí para la Clínica y llegue como loca gritando que iba a dar un infarto porque el corazón lo tenía a mil. 

Me colocaron un calmante y pensé que todo estaba solucionado y me vine tranquila a casa, al día siguiente pensé, me voy a levantar para ir a mi trabajo, (tenía un negocio independiente) y en la tarde iba a dar los refuerzos a la Fundación. Pero cuando quise levantarme vino otra vez la misma sensación, frio palpitaciones muy fuertes, se me taparon los oídos, ganas de vomitar, mareos y no sabía que tenía.

En esta ocasión no fui al médico porque dijeron que era algo relacionado con hechicería, una brujería y eso me puso más nerviosa, entonces mi esposo oraba por mi (somos cristianos evangélicos, pastores), hacíamos sesiones de oración, oración, oración, pero parecía que Dios no nos estaba escuchando.

Pasados dos meses yo seguía muy mal, cada día era más fuerte esa sensación, ya no comía, empecé a bajar de peso, sentía miedo al salir a la calle, al encender la televisión, al cocinar, miedo a todo lo que me gustaba. A mí siempre me ha gustado la actividad física y ya no quería salir a la calle, me daba miedo la gente, que me vieran, que me hablaran, deje de ir a la congregación y pasaba encerrada en mi habitación.

El miedo era algo que no puedo explicar, creo que las únicas personas que puede entender eso son las que han pasado por ahí, es un miedo inexplicable, yo en ese momento me preguntaba, ¿cómo puedo tenerle miedo a la luz del día que es tan bonita?  soy una persona que le gusta salir, trabajar, moverse, estar donde hay mucha gente, y a todo eso le empecé a temer. Me daba miedo estar donde había mucha gente, salir a lugares públicos, me encerré en mi habitación, sentía la vista oscura y perdí el apetito a tal punto que solo me pasaba el agua, tomaba mucha, mucha agua. Tenía miedo cocinar, realizar mis quécheres. Luego tuve que renunciar a mi trabajo independiente lo cual me generó pérdidas económicas, ya que apenas estaba comenzando, luego de haber perdido mi empleo como docente en una institución privada, monte mi propio negocio, pero me tocó cerrar y eso me hizo perder dinero.

A pesar de todo, intenté ir a la Fundación para continuar con mi trabajo, pero las sensaciones que sentía eran tan fuertes al punto que no pude más y tuve que renunciar. Pasaron así cinco meses y en esos meses no sabíamos qué era, hasta que una amiga me recomendó que fuera a una psicóloga. Yo no acepté, pensé, ¿cómo eso me podía ayudar?. Si tengo a Dios que es más poderoso que cualquier cosa, entonces dije, ¡ah! con el señor todo lo puedo, cómo no voy a lograr lo que sea con Dios.

Mi mamá que vive en Bogotá llegó para cuidarme y estando aquí, ella me dice un día que, a ella le parece que lo mío es algo mental, de la cabeza, y yo le decía que no, que eso era algún maleficio que me habían echado.

¿Usted había presentado algún cuadro clínico sobre salud mental?

No, pero cuando empecé a ver a la psicóloga, ella me empezó a tratar y me di cuenta que el cuerpo si avisa, pero nosotros no le prestamos atención, por qué cuando la psicóloga me ve, me hace un diagnóstico. Yo primero fui a un médico general, donde el doctor Benítez, yo estaba pensando que iba a decir que tenía cáncer por qué, los que sufren de depresión o ansiedad creen que cualquier dolor, es algo malo, porque a uno le da dolor por todas partes, en el estómago, el bazo, el colon, dolores físicos, de cabeza y uno cre que tiene cáncer o alguna enfermedad grave, yo esperaba que el doctor me dijera, usted tiene cáncer. Él me queda mirando y me dice, hija, usted lo que tiene es un cuadro depresivo. Yo salí de ahí incrédula y no aceptaba que fuera eso que él me estaba diciendo.  

Entonces una amiga me insiste y me dice ves con un psicólogo, es ahí cuando la psicóloga me diagnostica (TAG) Trastorno de Ansiedad Generalizada,  ella me empieza a decir, tu cuerpo ya te había hablado, y yo le dije no, eso me dio de repente, ella me dice, no, el cuerpo ya te venía hablando, pudiste haber sentido que te brincaba el labio, o que el ojo te saltaba o de repente fuertes dolores de cabeza, dolor y tensión en la espalda, insomnio. Ella empezó a decirme unas cosas que el cuerpo estaba indicando de que algo estaba pasando, por qué llevaba una vida muy acelerada.

Yo era una persona que no me gustaba descansar porque para mí el descanso era una perdedera de tiempo. A mí me gustaba era generar ingresos, no porque fuera detrás del dinero, pero al no quedarme quieta y generar ingresos, sentí que no me preocupo que me hubiesen despedido y por eso empecé a trabajar todo el día, en la tarde visitaba a las amigas de la congregación y en la noche estaba en el servicio y como ustedes saben, la mayoría de las personas nos acostamos super tarde y nos levantamos súper temprano. Además para mi acostarme un domingo en horas de la tarde era una pérdida de tiempo y nunca me tomaba un descanso, no me acostaba, no salía a realizar un paseo, yo solo salía cuando iba a hacer una diligencia, pero no a distraerme un rato y yo creía que esa era la vida y mi mente pasaba todo el tiempo generando ideas y trabajando.

Esto fue algo que aprendí en el proceso con la psicóloga, también aprendí que yo era muy apegada a las reglas en mi casa, con mis hijos, con mi esposo y conmigo misma y al no cumplir con alguna regla y fallar en una, mi subconsciente me juzgaba, diciéndome aquí hay un error, no lo compusiste, no lo hiciste y me sentía culpable.

Entonces cuando la psicóloga me dice que el cuerpo avisa, yo me doy cuenta que sí, que yo siempre decía que iba a sacar el tiempo para hacerme un masaje en la espalda o algo, pero me tomaba un calmante, un relajante para el cuerpo y seguía avanzado y no pensaba que me estaba pasando algo. Llevaba una vida muy acelerada, a pesar de confiar en el señor de ser una persona creyente eso nos pasa, a veces creemos que creemos en el señor (Dios) pero en muchas ocasiones no estamos creyendo y por eso es que muchas personas aun siendo muy creyentes padecen enfermedades, incluso son las más enfermas a veces, porque una cosa es decir yo creo en Dios y otra es creer realmente que Dios me va a ayudar. 

Yo disfrutaba moverme, para mi trabajar no es un castigo, de hecho, cuando a mí me da ese TAG, y todavía no sabía que era ansiedad generalizada, eso me generó más intranquilidad y ansiedad porque yo me sentía inútil por qué no estaba haciendo nada y yo quería salir rápido de eso, y la misma necesidad de sentirme bien, hacía que los síntomas aumentasen y me daba más desespero, pensaba que me iba a morir, al punto de que al no sentir que eso pasara, quería terminar con mi vida. 

¿Intentó quitarse la vida en alguna ocasión?  

Sí, en mi casa, fui a la cocina y sentía esa tristeza de estar así y no saber que tenía (todavía no tenía el diagnóstico de la terapeuta) y todas las tardes me invadía una tristeza profunda, incluso antes de caer en esa crisis ya venía esa tristeza en mí y algunas personas lo identificaron y yo decía que no, y también pensaba, ¿qué me tiene triste?, porque puedo estar triste sí y hago lo que quiero, tengo  un trabajo, yo baje de peso que era algo que quería, hacía mis actividades física, pero no sabía por qué estaba triste.

Entonces me invadía todas las tardes esa tristeza que no sabía que la generaba y ese día fui a la cocina (a mi gusta y disfruto cocinar) y mi vista era oscura, borrosa, la sensación era muy fea y era como si algo me decía, ya basta, quítate la vida, estas sola, acá no hay nadie. No puedo decir que fue una voz que me decía eso, era como de mi subconsciente, como si fuera yo misma diciendo hay que terminar con esto, llevas varios meses con eso y no avanzas. Pero, así como sentía eso también podía decir, no, yo tengo a mi familia, ellos me están apoyando, aunque no sabemos qué es esto, pero ellos están aquí me están rodeando.

Ese primer intento de suicidio, yo puedo decir que no fue mi fuerza, fue Dios el que me ayudó, , por qué no llegó nadie a mi casa para evitará que yo cogiera el cuchillo, no había nadie que me dijera no lo hagas, solo Dios pudo hacerme sentir que tenía razones para seguir luchando. 

El otro intento de suicidio fue estando en Medellín, fui a visitar a unos amigos y  estaba en un tercer piso y quería lanzarme de ahí porque yo veía a todos que estaban disfrutando de lo que estaba haciendo, y yo era con mucho frío, un frío fuera de lo normal por qué incluso aquí con el calor que hace (Montelíbano) yo pasaba arropada con ese frío y la oscuridad en los ojos, esa tristeza, esa angustia, ese desespero de no poder disfrutar como los demás estaban disfrutando, de no sentir esa paz, esa tranquilidad, eso me llevó a sentir que debía lanzarme de ahí, estuve asomada en el balcón con la intención de hacerlo, pero siento que ahí estuvo un ángel de parte de Dios, que así como eso me decía lánzate, tírate, también algo me decía, no, esto no es de Dios, lucha tú lo puedes lograr, puedes avanzar, entonces era una lucha interna entre hazlo y no lo hagas, era una lucha que se mantenía ahí, pero yo recurrí enseguida a hablar de lo que me estaba pasando

Al comienzo nadie me creía y es feo porque, aquí a mi casa llegaban personas que me decían, usted no tiene nada, yo la veo bien, usted es que está loca, mire a su familia, sus hijos, su mamá, a usted no le falta nada, su esposo está aquí, la quiere, es un hombre honesto sus hijos ya están grandes. Me decían eso porque yo pasaba primero tirada en una hamaca, y luego me encerré porque los síntomas seguían aumentando. Entonces el hecho que vinieran y me dijeran, usted es valiente, usted es fuerte, porque como yo era de hablar en público, de compartir, ayudar, dar un consejo, entonces muchas de esas personas me decían, mire, usted a mí me ayudo, entonces póngase las pilas, levántese de ahí, haga sus oficios, esas palabras luego que las personas se iban me ponían peor. Porque yo quería hacer mis cosas, ser la misma de antes y muchas veces le decía al señor, yo quiero volver a ser la misma, una mujer sana, activa, proactiva, pero yo seguía igual y eso me angustiaba.

Cuando uno pasa por esta situación (TAG) uno ve que los días se hacen súper largos, uno abre los ojos y quisiera que ya fuera de noche para acostarse y descansar y dejar de sentir eso, pero la realidad es que cuando uno abre los ojos llegan todas las sensaciones, porque la ansiedad es una cosa la depresión es otra, son dos cosas muy diferentes, yo tenía un poco de ansiedad y un poquito de depresión.

¿Cómo hace para aceptar, soy cristiana, Dios es mi sanador, ¿pero necesito ayuda médica?

Bueno al comienzo no aceptaba que un psicólogo me pudiera ayudar, pero un amigo que es pastor, me dice un día, vengase para acá (Santa Marta), yo todavía pensaba que eran cuestiones hechiceras. Ya el médico me había dicho una cosa, pero yo no creía. Entonces le digo a mi mamá, llévame a Santa Marta, donde mi amigo y resulta que él (pastor) antes de orar por una persona, tiene una psicóloga cristiana que identifica si el tema es psicológico o espiritual. Yo creo que fueron esas cositas que me ayudaron, por qué yo no creía, no aceptaba que fueran cuestiones de psicología y lo único que pensaba era que me iba a morir, porque eso es lo que uno piensa.

Toda persona que está en este estado piensa que se va a morir y después viene la idea de quitarse la vida y es ahí cuando muchos se quitan la vida, porque primero es el miedo a la muerte, luego como no hay solución a nada deciden quitarse la vida,  porque no aguantan y esa es una manera de evitar lo que están sintiendo, por los síntomas que están sintiendo, las sensaciones que son terribles y solo las personas que viven esto pueden explicarlo, nadie más, eso es horrible, es como estar en un hueco literalmente, como estar en un túnel, se sienten todo oscuro,  todo parece gris pierde uno el sentido del gozo, de la felicidad de la alegría y nada le parece alegre, pierde la sonrisa el sentido del humor, pierde hasta las ganas de vivir.

Entonces mi amigo pastor, antes de orar por mí, me pasa primero por donde la psicóloga que además es cristiana, ella luego de atenderme, no me dice nada a mí, le pasa el reporte al pastor, y él me llama y me dice, amiga usted lo que tiene son sus emociones sobrecargadas, yo la entiendo porque yo también soy pastor y uno se sobrecarga, somos humanos. Pero yo decía, como yo que soy pastora puedo padecer esto pastor.  Él me dice si, somos humanos, normales de carne y hueso, es más, llevamos sobrecargas de personas que lidiamos, me dice, ¿no le ha pasado que usted quiere solucionar los problemas de los que están ahí en la congregación?, yo le dije sí señor, es verdad, a uno le dado cosa ver una necesidad y aunque quiera uno en muchas ocasiones no puede suplirla.

Empezó a decirme todos nos cansamos, yo también me canso y me hago mis sesiones terapéuticas porque son sobrecargas, más los señalamientos, una cosa y la otra, y eso teniendo en cuenta el carácter y su usted está apegada mucho a la regla y le preocupa el qué dirán, entonces se afecta más, porque usted quiere que la vean intachable. Entonces él, le explica a mi mamá que Dios primero, pero deben buscar ayuda profesional. Cuando llegamos acá (Montelíbano) la gente me dice, te sacaron la brujería, yo les dije que el pastor recomendaba buscar ayuda profesional, muchas personas se pusieron en contra, pero yo les dije, como no son ustedes los que están luchando mentalmente, ustedes no sienten lo que yo estoy sintiendo.

Entonces fue la manera de aceptar que necesitaba ayuda profesional, y por qué ya una amiga me había dicho que yo necesitaba ayuda, pero no le quería creer, el médico me dijo y no le creí y cuando voy a Santa Marta mi amigo pastor, me dice que busque ayuda profesional. Pero cuando llego acá me encuentro con el choque que no es necesario ir con una psicóloga, que Dios me iba a ayudar sin necesidad de psicólogo, me decían que me mandarían pastillas, que me volvería adicta, me decían que yo no le creía a Dios y me pusieron entre la espada y la pared, me hacían sentir como que yo no tenía fe de que Dios podía hacer el milagro.

Fue ahí entonces cuando mi mamá en vista que yo era encerrada y encerrada visito una amiga y esa amiga vino y me dijo, mira, nosotros sí creemos en Dios, de hecho, toma esta situación como una experiencia donde tu vas a ayudar a muchas personas que están padeciendo este problema de salud. Ella me dice que lo intente, que acepte la ayuda de una psicóloga y me dice, vas a hacer el primer ejercicio y es salir a caminar. Yo lloraba y decía que no era capaz, pero mi mamá me llamo temprano al día siguiente y salimos temprano a caminar por la variante, cuando estábamos llegando a la Terminal de Transporte me dio ese dolor en el brazo izquierdo, no podía respirar y empecé a decir, auxilio mami me muero, no puedo, no puedo, vamos a devolvernos porque era como agrofobía, (miedo a la luz, a la gente, a los espacios públicos).

Entonces me vine y no quería ir a la psicóloga, pero mi mamá fue un apoyo fundamental, ella me apoyo para ir, recuerdo que me dijo, ves, no vas a perder nada, inténtalo. Mi mamá me animó porque yo me rehusaba a creer que una psicóloga me podía ayudar.

Acepte ir a la psicóloga y fui con la idea que en la primera charla yo iba a salir bien, creí que regresaría como nueva, pero regrese decepcionada, con tristeza y los síntomas se aumentaron más porque yo lo que quería era salir de eso rápido.

En la siguiente sesión le pregunté qué cuánto me demoraba para estar bien y ella me dice, no te puedo poner fecha, es un proceso y tienes que hacer todo al pie de la letra. Me dice que algunas personas con estos problemas comienzan, pero cuando les ponen a hacer los ejercicios, no lo quieren hacer por qué parece tonto y es verdad que esos ejercicios parecen tontos, son tan insignificante que uno dice, pero como esto me va a ayudar, como me puede ayudar que yo respire, inhale, exhale, pero ella me dijo, tienes que hacerlos. La psicóloga es cristiana, conocedora de la palabra de Dios y ella me decía, es que todo el que tiene esto quiere controlar los síntomas y tu todo el tiempo has querido controlar tu vida, el tiempo y demás cosas, ahora debes dejar que esto lo controle Dios. Ella me confrontó y me dijo que yo si podía salir de eso, pero debía trabajar en mí y cambiar mi estilo de vida, esa vida acelerada que llevas.   

La psicóloga me dijo, este es un tema que no tiene nada que ver con que uno sea cristiano o no, no tiene nada que ver con la religión, pero cada persona que pasa por esa etapa y logra sobreponerse es para ayudar a otros. Pero uno se desespera porque esa situación es como si viniera a decirte cálmate, ella me decía, tienes que hacerte amiga de la situación, dile, está bien, aquí estoy, no evadas los síntomas, pero eso es horrible todos esos síntomas, yo me puse flaquita, ahora estoy cogiendo carnita, luego de haber superado todo.

¿Cuánto tiempo demoró el proceso?

Realmente con la ansiedad fuerte, demoré siete meses, fue horrible, esos siete meses desde la mañana hasta que me acostaba, yo tuve uno de los peores síntomas del Trastorno de Ansiedad Generalizada, que es la irrealidad o despersonalización, eso es como si uno estuviera viendo el mundo detrás de algo, es como que no estoy aquí, me miró y no soy yo. Recuerdo que me miraba las manos y no me reconocía, me miraba al espejo y no me reconocía. Según los psicólogos es una de las sensaciones más horribles, la porque usted habla y no se reconoce la voz, es como que uno no está presente, uno quiere que eso desaparezca rápido y el desespero es fuerte. Yo recuerdo que cuando mi esposo me sacaba, yo me recostaba en su espalda y de pronto me daban ganas de tirarme de la moto y que un carro me pasara por encima para acabar con esa sensación tan horrible.

En el proceso aprendí a tener paciencia, a creer que las cosas no se hacen como yo digo, en el tiempo que yo quiero, porque muchas personas queremos controlar todo, yo pensaba qué, si no controlaba las cosas en la casa, las cosas no funcionaban y en ese proceso me di cuenta que mis hijos pudieron lograr todo, tenía temor que a mi hija le fueran a hacer algo, que esto que lo otro, pero gracias a Dios no pasó nada malo, no bajo su rendimiento académico, le fue muy bien, se encargó de la casa, Dios tomo el control de todo. 

¿Después de esos meses cuál es el resultado?

Bueno algo que me dijo mi terapeuta fue, debes trabajar duro para salir de esto, ella me decía, todo el que padece Trastorno de Ansiedad Generalizada, es una persona inteligente, no débil. Ella me decía eso porque muchas personas cuando ven a uno así, le dicen a uno que es cobarde, de mente débil y esos comentarios ponen a uno peor. Entonces la terapeuta me decía tu eres fuerte, tu mente es tan poderosa que te hace creer cosas, un futuro trágico o que te vas a morir, que a tu hija le va a pasar algo y no es así, esa misma fortaleza úsala a tu favor trabajando al pie de la letra lo que te voy a decir.

A los dos meses de estar en el tratamiento, Dios hacía su obra, no estaba al 100% pero en esos dos meses yo me sentí ufff, mucho mejor, ya los síntomas habían disminuido, incluso el del oído que era un zumbido agudo, el frio, el temblor en las manos, a los dos meses yo veía como con más claridad, porque antes veía todo gris, sin salida, sin solución, está uno como muerto en vida por y es por eso que llega el intento de suicidio, pero la verdad es que una persona con ansiedad lo que menos quiere es morir. Lo que busca es huir de las sensaciones que están viviendo y más, cuando uno se encuentra con personas que no comprenden y piensan que uno está bien y que eso se lo está inventando, esa es una cosa muy fea. Yo por ejemplo fui al médico y me hicieron exámenes de todo y salí bien de hemoglobinas y de todo, yo estaba aparentemente 100% saludable. El tema era mental.

¿Cuál fue el papel de la familia en el proceso?

Es muy importante, yo al comienzo me sentí sola. Sola porque nadie me entendía ni me comprendía y eso me generaba más tristeza y más angustia, y me sentía sola y estaba sola, porque mi hijo mayor estaba en Bogotá, mi hija se iba temprano para el colegio y mi esposo trabajaba todo el día, yo quedaba aquí, de puertas y ventanas cerradas. No me comprendían y por ejemplo mi hijo me decía, mamá tu estas bien y yo les decía, me voy a morir, me estoy muriendo, entonces ellos me decían no de manera grosera, pero si me decían mami tú estás bien, ya te llevamos al médico, tú no tienes ninguna enfermedad grave, estás sana, igual me decía mi esposo, tú vas a superar esto, tu mente te está engañando, pero vas a estar bien. 

En este proceso, la psicóloga hizo una reunión en casa e involucró a mi esposo, mis hijos, una hermana y una amiga y le explicó de qué se trataba. Ella les dijo que yo estaba en el proceso de recuperación y que tenía que cuidarme para evitar una recaída, teniendo en cuenta que estas son peores. Ella les explicó que lo que me pasaba es que estaba sobrecargada con tantas cosas y con tantas preocupaciones que era como si el cerebro hubiese bajado los breques y debía arreglar varias cosas y era necesario que ellos me apoyaran, eso sí, no me podían ver con lástima o como si yo estuviera convaleciente, incluso me dijo que no me podía victimizar. Lo que tenía que tener presente es que esto era algo mental y que debía salir adelante, hacer cosas nuevas y entender entre todos que era lo que me pasaba, educándonos en el tema de salud mental. Ella les explicó que el tema de salud mental en el municipio lo está padeciendo muchas personas, pero están en silencio.

La psicóloga les dijo que no me miraran como ‘pobrecita ella’, la de la mente débil, todo lo contrario que nuestra mente es tan fuerte y tan rápida que por eso tenemos que frenarla un poco, vivir el ahora el presente, el hoy, el mañana es y está en Dios, el pasado ya pasó, no podemos retroceder y que debemos disfrutar el presente.

En muchas ocasiones queremos controlar todo, tener todo y no hablo de cosas materiales, pero en ocasiones queremos ver resuelta la situación con un hijo porque es rebelde o no quiere estudiar, nos preguntamos ¿este muchacho cuando va a sentar cabeza?, esas son situaciones que uno quiere controlar y resolver en el tiempo que uno estipula y no es así. Ella también les dijo que yo estaba enferma, aunque no me vieran entubada, estaba en UCI, pero por un tema de la mente, más no estaba loca, porque le cuento que eso se regó que yo estaba loca y tirando piedra por las calles, jajajajaja, imagínese usted, yo que no quería ni salir, y recuerdo que esos comentarios me dieron mucha tristeza. La gente piensa que uno cuando va al psicólogo es porque está loco, y no es así, pero esa parte también me toco trabajarla, jajaja dijeron que había atacado con piedra a un vende bananos, me saludaban como si yo fuera loca jajajajaja, y yo decía Dios mío, que es todo esto jajaja.

En ese proceso, recuerdo que ella me pidió interiorizar el texto bíblico, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, para que reflexionara y e interiorizar el poder de esa palabra. Porque en ocasiones decimos la palabra de Dios, pero no la creemos como debe ser, sino mire como ahora esa palabra hizo efecto en mí. En el mismo proceso la psicóloga fue a la congregación y habló a la congregación sobre lo que es Salud Mental y luego me pidió a mí hablar de mi experiencia con la congregación, en ese proceso hablamos de varios salmos que relatan como el Rey David expresaba que su alma estaba triste, hay varios textos sobre esto, hay uno que dice que su piel se pegó a sus huesos, el caso del miedo de Elías cuando fue y se metió en la cueva y él era un hombre valiente. Así ella habló de cómo hay cosas que afectan la salud mental. Incluso en este proceso me encontré con personas que han padecido este problema.

En el  proceso a mí me agobiaba pensar cómo explicarle a la comunidad cristiana que yo siendo cristiana – pastora, me permitió Dios pasar por esto. La salud mental es algo que no respeta nada, pero como dice la palabra, “a los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien”, y ahora Dios me permite ayudar a muchas personas que siente y viven algunas situaciones de ansiedad. Es más, ahora puedo decir que yo confió en Dios, después de pasar por una situación como esta es donde uno verdaderamente busca y cree en Dios. Igual en la iglesia de Dios hemos ayudado a muchas personas a superar estas cosas. No todo es brujería, ni hechicería, ni dardos, porque en muchas ocasiones satanizamos todo, yo pienso que la salud mental es el problema del siglo, que lleva a las personas a somatizar problemas de colon, pero el problema está en sistema nervioso central, el cual trabaja nuestras emociones, entonces desequilibra todo y empezamos a somatizar muchos problemas de salud y vamos al médico y el tema está en trabajar en nuestra emociones, vivir la vida tranquilamente, confiar en Dios que él tiene el control de todas las cosas, que nosotros no controlamos nada, es ahí donde en verdad uno confía en Dios.

Ahora puedo decir que estoy sana, veo la luz, veo la vida diferente, aunque le comento que la mente es tan fuerte que el 28 de cada mes, sin pensar ni nada intentaba llegar ese mensaje de lo que había vivido, pero empecé a trabajar en eso por medio de los ejercicios recomendados por la psicóloga, y empecé a confiar que Dios me había sanado, que Dios tiene el control, que Dios suple todo. Porque debo mencionar que una de las cosas que más afecta el tema de salud mental es el financiero y esa parte financiera, aunque no era mala en mi caso, porque ambos trabajábamos (no recibimos sueldo de la iglesia, trabajamos por amor) pero si de alguna manera lo económico tuvo algo que ver en mi salud. Yo no lo sabía, hasta que la psicóloga me hizo entender que era así, porque siempre vivíamos pendiente con lo de los servicios, la universidad de mi hijo que ya estaba a punto de pasarse el tiempo, en fin como parecía que eso no me afectaba, pero la realidad era otra, aunque en muchas ocasiones decimos, que se haga la voluntad Dios, él se encarga de todo, pero sin darnos cuenta nos vamos cargando, porque en ocasiones lo decimos, pero en el fondo se van almacenando esos sentimientos y situaciones, eso tenemos que saberlo tratar y en verdad confiar en Dios, no es solo decirlo, es vivirlo

Porque hay cosas que se salen de nuestras manos, como perder un empleo, yo, por ejemplo, pensé que perder el empleo no me había afectado, por que empecé a trabajar de una vez de manera independiente y no me iba mal. Pero en el proceso me di cuenta que si me había afectado, sólo que uno tapa eso como con tierrita y dice, ah, quien dijo eso me va a afectar, yo voy es pa’ lante, pero lo cierto es que, si me afecto, yo tenía cuatro, casi cinco años con ese empleo estable y no me esperaba quedar desempleada así. Entonces en esas cosas uno las debe meditar, si dolió, si dio tristeza, si molestó, si tienen solución, pero no dejarlas pasar y ya.

A veces tapamos las cosas que nos pasan y eso se va acumulando y decimos que importa, si Dios está conmigo, sigo adelante, y resulta que así llega otra situación u otro problema y decimos, bueno Dios es el que sabe. Si, Dios es el que sabe y nos ayuda, pero esas cosas deben meditarse para evitar que se acumulen y luego nos hagan daño. Otra cosa que afecta es el querer tener a todos contentos, que todos acepten a uno, eso mortifica y hace que aparezca la depresión o ansiedad, jajaja yo recuerdo que cuando intente buscar psicóloga, pensaba, buscaré una que no me conozca, jajaja esa es una muestra de que en muchas ocasiones la mente nos hace pensar más en el que dirán que en las cosas que nos puedan ayudar jajaja

¿Usted está tomando algún medicamento?

En algún momento un médico me mandó medicamentos, pero eran solo calmantes, pero cómo la psicóloga de acá me dijo que no era necesario tomar medicamentos no estoy medicada. Lo que si he mejorado es la alimentación, he mejorado mis hábitos alimenticios y eso me ha ayudado mucho, he cambiado algunas cosas en mi estilo de vida que me han ayudado mucho

¿Qué mensaje le deja usted luego de vivir en carne propia esta situación

Yo quiero dejar varios mensajes. Para las personas que están padeciendo en este momento, ansiedad, depresión estrés post traumático, quiero decirles que, si hay salida, que sí lo va lo van a lograr, que no tienen una mente débil que son inteligentes y con una mente poderosa, son muy especiales, que lo que están viviendo es porque necesitan un cambio de mentalidad y llevar una vida un poco más tranquila, una vida menos acelerada. Ustedes son personas muy productivas, no se encierren, no piensen que es imposible avanzar o que nadie los quiere. Que la enfermedad que están padeciendo sí tiene cura, solo deben aferrarse a Dios y creer que él los va a sacar de esta situación. Acercarse a Dios confiadamente en alma cuerpo y espíritu. Yo he visto como las cosas fluyen a la manera de Dios, ahora sé que es la felicidad, estar en paz y estoy segura que Dios tiene el control de todo. Si es posible salir adelante con Dios y debemos buscar ayuda, a mí me ayudó mucho la ayuda profesional, reconozco que se puede recibir ayuda de una psicóloga, sin dejar de confiar en Dios.

A los cristianos, que dejemos de satanizar todas las cosas, obviamente de que hay un enemigo (satanás) lo hay, la palabra dice que no tenemos mucha contra sangre ni carne, es contra huestes espirituales de maldad y precisamente toma la mente, para mi desde la experiencia que viví; es la enfermedad que ha llevado a varios cristianos (sin importar religión) al suicidio y tiene a muchos enfermos dentro de las congregaciones. Decimos que no puede estar triste un corazón que tiene a cristo, pero esto no puede ser una frase de cajón, se debe también trabajar el sistema nervioso central y que Dios deja a estos profesionales para ayudarnos.

No podemos cerrarnos a la ayuda, yo no aceptaba que un psicólogo me podía ayudar si yo tengo un Dios poderoso, pero fue el mismo Dios quien me enseño que él a través de esa persona (psicóloga cognitiva) era que me iba a ayudar, porque no era como yo pensaba. Yo siempre decía Dios me tiene que sacar de aquí, me tiene que sacar porque él es Dios y efectivamente me sacó, pero de la manera que él quiso y de esa manera me enseñó a ayudar a otras personas y Dios las está sanando.

A las familias, mi mensaje es que, para ayudar a una persona con esta enfermedad, es preciso ser consciente que esa persona necesita atención y que no son personas débiles, que sus mentes no son débiles y tampoco se lo están inventando, por eso es importante ser sensibles, acogerlos y apoyarlos porque muchas veces se rehúsan a recibir ayuda y se debe ser paciente para poder ayudarlos sin juzgarlos o decirles que están locos. Lo recomendable es ayudarles y decirles que estamos ahí para extenderles la mano. Obviamente tampoco verlos con lastimas o victimizarlos. Es importante educarse sobre el tema de ansiedad y depresión y atenderlos, este es un problema que no tiene edad, puede pasarle a cualquiera 

Creo que las entidades de salud deben hacer un proceso de sensibilización desde las escuelas, porque esta es una realidad que estamos viviendo y muchas personas necesitan ayuda, entonces es ir viendo como involucrar profesionales en esta área, si hay una necesidad porque estamos viendo suicidios y es necesario trabajar desde las instituciones públicas y privadas en relación a este tema, que si bien se pude salir de el, también es cierto que las personas que viven esta experiencia necesitan ayuda porque solos no es posible, Dios primero, pero es importante reconocer cuando necesitamos ayuda profesional.

Cuando vi la publicación de la iniciativa en Zoom, quise participar y compartir mi historia de vida, porque si con mi experiencia y superación se puede ayudar, aunque sea una sola persona, estaré agradecida con Dios que luego de pasar por una experiencia horrible, hoy me ayude a ayudar a otros a salir de ese estado en el que se cae cuando llega esta situación de salud mental 

Luego de tomar la decisión de participar, le comenté a mi psicóloga que participaría en este programa de Zoom, ella me dijo, seguro te vas a poner nerviosa, porque te vas a exponer y tienes que enfrentar eso. Y Aquí estoy.!! 

Compartiendo mi historia de vida, aquí estoy para decirles que si es posible salir de ese hueco y levantarse en victoria de la mano de Dios y los profesionales que Dios ha dejado para ayudarnos”.

Agradecemos a Eliana por dejarnos conocer su historia de vida, es una historia que hoy nos deja ver como Dios de la mano de una profesional de la salud, puede hacer milagros maravillosos. Recordar que uno de los textos de los que habla Eliana son (Salmos 102: 5 – 7)

“Por la voz de mi gemido. Mis huesos se han pegado a mi carne. Soy semejante al pelícano del desierto; Soy como el búho de las soledades; Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado”. Y el texto relacionado con Elías, se encuentra en (1°Reyes capítulo 19)

Es preciso anotar que este tema de Salud Mental es preocupante y más cuando las estadísticas según Medicina Legal, en el primer trimestre del 2019 en Colombia se registraron 592 casos de suicidios y en Córdoba a corte del mes de julio del 2019 se cuentan 504 intentos 14 hechos de suicidios registrados.

 Si usted desea participar en este espacio, contándonos su historia e inspirando a otros a seguir adelante, póngase en contacto con nosotros al whatsapp 3163186832 o escribiéndonos al email zoom-periodico@hotmail.com

 

¡El espacio es para todos! 

Aqui

Social

FACEBOOK
31600Fans
TWITTER
780Seguidores
YOUTUBE
585Suscriptores
Publicidad
Bombones
Aqui
Publicidad
X
Aqui