«Uno de los grandes inventores del último siglo». El 5 de octubre de 2011 moría Steve Jobs y con ese epitafio lo despedían medios de comunicación de todo el mundo. Tres años después de su muerte, volvemos la vista sobre esa faceta suya de inventor, tan polémica y discutida como el resto de su personalidad. Su nombre figura como autor de 346 patentes en el registro de EEUU. Pero se discute su papel real en todas esas innovaciones, pues él realmente no tenía habilidades como diseñador ni como ingeniero. De hecho, su biógrafo oficial, Walter Isaacson, lo describe como un tweaker: alguien que, más que inventar, se dedicaba a retocar, refinar dispositivos y tecnologías ya inventadas, con el objetivo de simplificar su uso.