Nacional. El presidente electo Abelardo de la Espriella aseguró que su administración buscará convertirse en "el mejor gobierno de la historia de Colombia" y anunció que el proceso de empalme estará orientado a identificar el estado en que recibe el país, combatir la corrupción, reformar la estructura del Estado y redefinir las narrativas políticas y culturales.
Durante la instalación del empalme, no dudó como casi siempre lo hace, afirmar que el Estado está en pésimas condiciones por el desgobierno del presente cuatrienio, y lejos de bajar el tono, aseguró que extraña la campaña y que ya logró la parte más difícil de su gobierno, confirmando que "este empalme se viene planeando hace 6, 7 meses".
Reitera que, encontró un país "destruido" y sostuvo que la prioridad será reconstruir las instituciones mediante la planeación y un gobierno basado en los principios y valores que, según dijo, dieron origen a su proyecto político. El mandatario electo sostuvo que la victoria electoral representó el inicio de la denominada "Patria Milagro", al asegurar que su movimiento derrotó "al régimen" pese a enfrentar, según él, la intervención del Gobierno saliente, el narcoterrorismo, sectores empresariales, medios de comunicación tradicionales y el establecimiento político.
En ese contexto afirmó que su administración no tendrá compromisos con partidos tradicionales y que quienes integren el Gobierno deberán compartir plenamente los principios fundacionales de su proyecto. "No acepto medias tintas ni posiciones ambiguas", expresó. Como ejes del empalme y del futuro gobierno, De la Espriella planteó cuatro prioridades:
identificar y denunciar todos los focos de corrupción "caiga quien caiga"; reconstruir las narrativas y emprender lo que denominó una "contrarrevolución cultural"; estabilizar una función pública que calificó como en crisis; y rediseñar el Estado para convertirlo en una estructura "pequeña, funcional y efectiva".
En materia de corrupción, precisa que, cualquier funcionario involucrado en irregularidades, incluso si es cercano a su administración, enfrentará "todo el peso de la ley". El discurso estuvo marcado por un tono de ruptura con el gobierno saliente y con el modelo institucional vigente.
Además de reiterar que gobernará "para el pueblo", insistió en que su administración impulsará un cambio profundo en la organización del Estado y en la orientación política del país, al considerar que Colombia atraviesa una crisis institucional que exige transformaciones estructurales desde el inicio de su mandato.