Sucre.El asesinato de la joven madre, Lorena Ortega, oriunda de San Onofre, departamento de Sucre, es un hecho reprochable, doloroso y no debe queda impune, por parte de las autoridades.
Lorena era madre de una pequeña de 7 años y un bebé recién nacidos, según cuentan las versiones preliminares, la joven que residía en Bogotá, se encontraba amamantando a su pequeño, cuando llegó su pareja sentimental, al parecer bajo efecto de sustancias alucinógenas y discutieron por las presuntas infidelidades del hombre.
El hombre al parecer se salió de control y sin importarle que la joven madre amamantaba a su pequeñito, le habría propinado una herida mortal en su cuello y mientras el bebé seguía tomando la lecha materna, su pequeño rostro se llenaba de la sangre de su progenitora que palidecía mientras moría sin tener a alguien que le auxiliara.
El hombre en un abrir y cerrar de ojos, acabó con la vida y los sueños de la joven madre, mientras deja a dos pequeños huérfanos de madre y con una marca que perdurará en la vida de los pequeños, ante el hecho el hombre huyó y vecinos llegaron y llevaron a la joven a una Clínica, pero ya no era posible hacer nada por ella, pues llegó sin signos vitales.
"Rechazamos de manera contundente el asesinato de la sanonofrina Lorena Ortega, a manos de su compañero sentimental en la ciudad de Bogotá. A su familia nuestras más sentidas condolencias y un abrazo de solidaridad. A los sanonofrinos los invito a convivir en paz y armonía con sus familiares, amigos y vecinos. No queremos más mujeres maltratadas ni asesinadas", dijo el alcalde de San Onofre, Jesús Julio Teherán
El hombre que le causo la herida mortal en el cuello y que separó a la madre de sus pequeños, llegó minutos después al Centro asistencial para saber cómo seguía Lorena, pues al parecer los efectos del alucinógeno no le dejaban ver la dimensión del atroz acto que había cometido y fue detenido en el lugar.
Lorena murió, sus hijitos no creer al calor de su amor. Las entrañas se estremecen y las mujeres siguen a la espera de justicia, pues como Lorena, son muchos los feminicidios que han ocurrido y siguen impunes. Hay un grito agónico desde la sangre derramada, desde las vidas arrebatadas, desde la impunidad, hay un grito agónico que pide justicia y clama a voz en cuello NI UNA MÁS, ninguna mujer se casa o se compromete con un hombre para ser asesinada.